La Fiscalía de Estados Unidos solicitó a una corte federal de Nueva York que el juicio contra Rafael Caro Quintero se lleve a cabo con un jurado anónimo y parcialmente aislado, con el objetivo de evitar posibles actos de intimidación o interferencia en el proceso judicial.
Durante una audiencia celebrada en Brooklyn, las autoridades estadounidenses plantearon que los nombres, domicilios y lugares de trabajo de los miembros del jurado no sean revelados ni a las partes involucradas ni a sus abogados. Además, pidieron que los jurados sean transportados diariamente por el Servicio de Alguaciles de EE.UU. y permanezcan separados del público dentro del tribunal.
Los fiscales argumentaron que las medidas son necesarias debido a la gravedad de los cargos que enfrenta el exlíder del extinto Cártel de Guadalajara y a su presunta capacidad para influir o interferir en procedimientos judiciales. También destacaron el alto interés mediático que rodea el caso.
Caro Quintero enfrenta acusaciones por narcotráfico, uso ilegal de armas y por su presunta responsabilidad en el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985. El acusado se ha declarado inocente de todos los cargos.
Durante la audiencia también se discutieron documentos y pruebas clasificadas que podrían ser presentadas en el juicio, mientras que la Fiscalía dejó abierta la posibilidad de explorar eventuales negociaciones con la defensa, aunque hasta ahora no existe un acuerdo de culpabilidad.
El juicio está previsto para iniciar en marzo de 2027 y se perfila como uno de los procesos más relevantes contra un narcotraficante mexicano en territorio estadounidense en los últimos años.




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