Sato había zarpado el 7 de junio desde la isla Catalina, en California, para realizar su primera travesía en solitario. El 20 de junio, fuertes vientos rompieron el mástil de su velero y dañaron el equipo de navegación, dejándolo incomunicado.
El marinero sobrevivió gracias al agua de lluvia que logró recolectar y a los alimentos que pudo preparar utilizando agua de mar. Sin embargo, sufrió deshidratación y una severa depresión durante el tiempo que permaneció a la deriva.
El rescate ocurrió el 21 de julio, cuando la tripulación del buque mercante George III avistó la embarcación en dificultades cerca de Hawái y puso a salvo al navegante.
Tras ser rescatado, Sato agradeció a la tripulación por haberle salvado la vida y aseguró que, pese a la experiencia, mantiene su deseo de volver a navegar en futuras travesías.



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