La aparición de manchas de hidrocarburo frente a las costas de Puerto Progreso, en Yucatán, generó preocupación entre pescadores y habitantes de la zona, luego de que se detectara contaminación cerca del muelle de arcos.
Tras las primeras indagatorias, autoridades estatales confirmaron que el origen del crudo fue una filtración en un ducto submarino en desuso, descartando que el incidente estuviera relacionado con derrames recientes en otras regiones del Golfo de México.
El gobernador Joaquín Díaz Mena informó que personal de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Secretaría de Marina desplegó un operativo para atender la emergencia, incluyendo trabajos con buzos especializados para ubicar y sellar el punto de fuga.
De acuerdo con los reportes, el ducto fue completamente sellado, lo que permitió contener la filtración y evitar que continuara la salida de hidrocarburo al mar.
Las autoridades señalaron que, tras las labores de contención, se mantiene vigilancia en la zona para prevenir afectaciones al ecosistema marino y a las actividades pesqueras, uno de los sectores más sensibles ante este tipo de incidentes.
El caso reaviva la preocupación por la infraestructura petrolera en desuso, ya que este tipo de instalaciones puede representar riesgos ambientales si no cuentan con monitoreo y mantenimiento adecuados.
Aunque la situación fue controlada, el incidente ocurre en un contexto de creciente atención por derrames en el Golfo de México, lo que mantiene bajo escrutinio las condiciones operativas de la industria energética en la región.




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