Ciudad de México, 7 de abril de 2020 (NACIÓN 14).- La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) indicó que el riesgo de contraer COVID-19 en un avión es bajo y que no habrá necesidad de dejar la mitad de los asientos vacíos una vez que la actividad de las aerolíneas se reanude, pues esto también implicaría un aumento en la tarifa de hasta 54 por ciento.
La institución que agrupa a las principales aerolíneas del mundo apoya el uso de mascarillas, tanto por parte de los pasajeros como de la tripulación, no obstante, señaló que no está de acuerdo con las medidas de distanciamiento físico que imponen, por ejemplo, dejar el asiento central vacío en una hilera de tres.
Dejar estos asientos vacíos provocaría “dramáticos aumentos de los costos”, destacó la IATA en un comunicado, advirtiendo que las compañías aéreas podrían quebrar de mantenerse esta medida, pues no lograrían resarcirse de los problemas financieros provocados por la pandemia.
La industria de la aviación ha sufrido un gran golpe a causa del coronavirus, al ser muy afectada por las medidas de confinamiento y las restricciones a los viajes.
De acuerdo a IATA, hasta ahora las evidencias han demostrado que el peligro de transmisión del coronavirus en un avión ya es bajo.
Entorno de la cabina
Una de las razones es que los pasajeros se ubican mirando hacia adelante, con una mínima interacción cara a cara con el pasajero contiguo, en tanto los asientos constituyen una barrera ‘per se’ respecto a quienes viajan adelante.
Además, el flujo de aire que circula desde el techo hacia abajo reduce el riesgo de contagio, y “no favorece la condensación de gotas (de agua)”, como en los ambientes interiores normales.
Al mismo tiempo, los filtros High Efficiency Particulate Air (HEPA) limpian constantemente el aire de las cabinas de los aviones modernos, dejándolo al mismo nivel que el de un quirófano de hospital, según IATA.
“El entorno natural de la cabina dificulta la transmisión de virus”, señaló el director ejecutivo de IATA, Alexandre de Juniac.
Nuestro objetivo es hacer que el entorno de las cabinas sea aún más seguro, con medidas eficaces para que pasajeros y tripulaciones vuevan a viajar con confianza”, añadió.
Además de portar mascarillas a bordo, las medidas circunstanciales para reducir el riesgo de contagio incluyen controlar la temperatura de los pasajeros, de los trabajadores del aeropuerto y tripulaciones, así como limitar los movimientos dentro de la cabina durante el vuelo.

