La detención de Audías Flores Silva, alias “El Jardinero”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue resultado de una operación de inteligencia que se extendió durante 19 meses y que culminó con un despliegue preciso en Nayarit.
De acuerdo con autoridades, el seguimiento inició en octubre de 2024, mediante labores coordinadas entre fuerzas mexicanas y agencias internacionales, que incluyeron vigilancia tecnológica, inteligencia de campo y monitoreo de sus movimientos.
El operativo final se ejecutó cuando el objetivo fue localizado desplazándose en una camioneta en una zona estratégica del estado. Al percatarse de la presencia de las fuerzas federales, intentó huir y ocultarse en una estructura tipo tubería cercana a la carretera.
Pese a contar con un fuerte dispositivo de seguridad —incluidos decenas de escoltas y vehículos—, la intervención se realizó sin enfrentamientos armados, gracias a la planeación táctica y al uso de inteligencia previa.
En el despliegue participaron más de 500 elementos, con apoyo de helicópteros, drones y vigilancia aérea, lo que permitió cerrar el cerco sobre el líder criminal y concretar su captura sin disparos.
Autoridades señalaron que “El Jardinero” era uno de los principales operadores del CJNG en la costa del Pacífico y considerado posible sucesor del liderazgo del grupo, lo que convierte su detención en un golpe estratégico para la organización.
La caída del capo provocó reacciones inmediatas del crimen organizado, como bloqueos y quema de vehículos en distintas zonas de Nayarit, aunque la situación fue controlada horas después por fuerzas de seguridad.
Con esta operación, el gobierno federal destaca el uso de inteligencia prolongada y acciones quirúrgicas como eje central en el combate a estructuras del narcotráfico, más allá de operativos reactivos.




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