La presidenta Claudia Sheinbaum presentó su “Plan B” de reforma electoral y confirmó que será enviado al Senado, luego de que su iniciativa original no alcanzara los votos necesarios en la Cámara de Diputados.
La nueva propuesta se enfoca en modificaciones a leyes secundarias, lo que permite avanzar sin requerir mayoría calificada, e incluye cambios a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Entre los ejes principales, el plan plantea reducir el gasto del sistema electoral, con recortes a presupuestos de congresos locales, ayuntamientos y organismos electorales, además de limitar salarios para que ningún funcionario gane más que la presidenta.
También contempla disminuir el número de regidores, establecer topes al financiamiento público y reforzar la fiscalización de partidos, con la intención de reorientar recursos hacia obras públicas.
Otro punto relevante es la posibilidad de realizar la revocación de mandato en 2027 o 2028, dependiendo de cuándo sea solicitada, así como ajustes en la organización de la elección judicial.
El “Plan B” surge como una salida política tras el fracaso de la reforma constitucional más amplia, y refleja un enfoque más pragmático: menos cambios estructurales y más medidas de austeridad, en busca de lograr consenso en el Congreso.




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