El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador, pidió mantener la calma ante la guerra en Irán y consideró que los efectos para México serían de corta duración.
El funcionario explicó que el eventual impacto en las finanzas públicas del país dependerá principalmente de dos factores clave: la evolución del precio internacional del petróleo y el nivel de estímulos fiscales aplicados a los combustibles.
Amador indicó que el gobierno mantiene seguimiento constante de la situación internacional, especialmente de los mercados energéticos, ya que los conflictos en Medio Oriente suelen provocar volatilidad en el precio del crudo y en los costos de los energéticos.
El secretario subrayó que, aunque la tensión geopolítica puede generar movimientos en los mercados financieros y energéticos, la expectativa es que los efectos en México sean temporales, siempre que el conflicto no se prolongue ni provoque interrupciones graves en el suministro mundial de petróleo.
Las declaraciones se dan en medio de la escalada del conflicto en la región tras ataques y represalias entre Estados Unidos, Israel e Irán, una situación que ha generado preocupación global por sus posibles consecuencias económicas.
El Gobierno federal reiteró que continuará monitoreando los mercados internacionales y ajustando su política fiscal si es necesario para proteger la estabilidad económica del país frente a escenarios externos adversos.




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