El gobierno de Estados Unidos ordenó la liquidación de CIBanco tras acusarlo de participar en operaciones de lavado de dinero relacionadas con cárteles del narcotráfico, en un caso que sacudió al sistema financiero mexicano.
Las acusaciones fueron emitidas por el Departamento del Tesoro, que identificó a la institución como una “preocupación principal” en materia de blanqueo de capitales, vinculándola con transferencias utilizadas para el tráfico de opioides y la adquisición de precursores químicos.
Como consecuencia, se impusieron restricciones que limitaron sus operaciones con el sistema financiero estadounidense, afectando de forma directa su funcionamiento y provocando una salida masiva de clientes y la venta de activos.
Ante este escenario, autoridades mexicanas revocaron la licencia del banco y asumieron el control del proceso para llevar a cabo su liquidación, con el objetivo de proteger a los ahorradores y garantizar el cumplimiento de sus obligaciones financieras.
El caso de CIBanco no fue aislado. Otras instituciones como Intercam y Vector Casa de Bolsa también fueron señaladas dentro de la misma investigación por presuntos vínculos con redes de lavado de dinero ligadas al crimen organizado.
Las indagatorias apuntan a que estas entidades habrían facilitado durante años transferencias millonarias para organizaciones criminales, lo que llevó a Estados Unidos a tomar medidas inéditas que prácticamente las desconectaron de su sistema financiero.
Actualmente, el proceso de liquidación continúa bajo supervisión, mientras el caso se mantiene como uno de los mayores golpes recientes contra una institución financiera mexicana por presuntas operaciones ilícitas.



