Irán dejó clara su postura frente al conflicto en Medio Oriente: no habrá fin de la guerra sin condiciones concretas.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que el conflicto solo puede terminar si hay un cese inmediato de los ataques por parte de Estados Unidos e Israel, además de garantías firmes de que esas acciones no se repetirán.
El mandatario insistió en que su país no inició la guerra, y acusó a ambos gobiernos de lanzar ofensivas “sin justificación ni base legal”, lo que —afirma— ha provocado la muerte de civiles y altos mandos iraníes.
Además del alto al fuego, Teherán busca algo más profundo: garantías internacionales de no repetición, es decir, compromisos reales que eviten nuevos ataques en el futuro, un punto que refleja desconfianza total hacia sus adversarios.
Incluso, desde el gobierno iraní se ha planteado la necesidad de crear mecanismos de seguridad regional sin intervención externa, lo que apunta a un reacomodo geopolítico en la zona.
El mensaje es claro: Irán no está cerrando la puerta a una salida, pero pone el costo político y militar del fin del conflicto del lado de Washington y sus aliados, en medio de una guerra que sigue escalando.




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