Las fuerzas militares de Estados Unidos informaron que el 16 de enero de 2026 llevaron a cabo una operación en el noroeste de Siria que resultó en la muerte de Bilal Hasan al-Jasim, un líder vinculado a Al-Qaeda que tenía relación directa con el operativo del Estado Islámico (ISIS) que terminó con la vida de dos soldados estadounidenses y un intérprete civil en diciembre de 2025.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) detalló que al-Jasim era considerado un terrorista experimentado y que mantenía conexiones con el pistolero del ISIS responsable de la emboscada contra tropas y personal aliado en Palmira, Siria. El ataque forma parte de la operación denominada “Hawkeye Strike” (Operación Ojo de Halcón), una serie de ofensivas contra estructuras del ISIS y grupos afiliados lanzadas en respuesta a esos ataques.
El almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, aseguró que la muerte del líder terrorista demuestra “la determinación” de Estados Unidos para perseguir a quienes atacan a sus fuerzas y ciudadanos.
“No hay lugar seguro para aquellos que llevan a cabo, planean o inspiran ataques contra ciudadanos estadounidenses y nuestros combatientes. Los encontraremos”, afirmó.
Según el comunicado militar, desde el inicio de esta campaña se han atacado más de 100 objetivos de infraestructura y arsenales vinculados al ISIS, utilizando más de 200 municiones de precisión, y se han capturado más de 300 operativos del grupo yihadista, además de eliminar a más de 20 combatientes en toda Siria durante el último año.
La operación de Estados Unidos se enmarca dentro de un esfuerzo continuo por contrarrestar amenazas terroristas en la región y responder a agresiones previas contra fuerzas estadounidenses y aliadas, reforzando su postura de mantener presión sobre grupos extremistas que operan en el Levante.




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