El presidente Donald Trump lanzó afirmaciones contundentes sobre el futuro de Venezuela y la influencia de Estados Unidos, asegurando que su país podría gobernar Venezuela y extraer petróleo de sus enormes reservas durante años. Las declaraciones, vertidas en una entrevista con The New York Times, han generado un intenso debate geopolítico y tensiones con socios latinoamericanos.
Trump enfatizó que el gobierno interino venezolano —compuesto por antiguos funcionarios fieles al encarcelado Nicolás Maduro— no está brindando a Washington “todo lo que consideramos necesario”. Ante la pregunta sobre cuánto tiempo Estados Unidos podría supervisar directamente al país sudamericano, respondió: “solo el tiempo lo dirá”, y agregó que sería “mucho más” que unos meses o un año.
Con un tono que mezcla ambición estratégica y retórica comercial, el mandatario aseguró que planea “reconstruir Venezuela de una manera muy rentable”, usando y vendiendo su petróleo para ayudar tanto al país como al mercado global. Trump afirmó que las autoridades están “llevándose muy bien” con la presidenta interina Delcy Rodríguez y que Estados Unidos busca aprovechar las reservas para reducir los precios del crudo, al tiempo que facilita ingresos a Venezuela.
La entrevista se produjo tras anuncios oficiales de la administración sobre un plan de tres fases para que Estados Unidos asuma el control de la venta del petróleo venezolano por tiempo indefinido, una estrategia explicada ante el Congreso por el secretario de Estado Marco Rubio.
Trump evitó responder por qué reconoció a Delcy Rodríguez como mandataria en lugar de respaldar a la líder opositora María Corina Machado, un punto de fricción con sectores de la oposición venezolana que anteriormente habían sido apoyados por Washington.
Mientras la entrevista se desarrollaba, Trump interrumpió para atender una llamada del presidente colombiano Gustavo Petro, con quien discutió temas bilaterales y de seguridad relacionados con la situación en Venezuela, en un gesto que alivió temporalmente tensiones latentes.
Las palabras del presidente estadounidense han avivado preocupaciones domésticas e internacionales sobre una posible intervención prolongada y sobre el papel de Estados Unidos en la región. En el Congreso se ha avanzado incluso una resolución para limitar los poderes ejecutivos en acciones militares sin autorización, en respuesta a las recientes acciones en Venezuela.
Este enfoque marca un giro significativo en la política exterior estadounidense, con implicaciones profundas para la soberanía venezolana, la explotación de recursos naturales y las relaciones con aliados regionales y globales.



