El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que fuerzas estadounidenses ejecutaron con éxito un ataque de gran escala contra Venezuela y que, como resultado, Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados y trasladados por vía aérea fuera del país. El anuncio fue difundido por el propio mandatario en su red Truth Social, donde adelantó que ofrecerá detalles en una conferencia desde Mar-a-Lago, Florida.
La Casa Blanca afirmó que la operación se realizó en coordinación con agencias de seguridad estadounidenses y formó parte de una ofensiva previamente planeada contra objetivos venezolanos, incluidos puntos de interés militar. En respuesta, el gobierno de Venezuela denunció una agresión militar, decretó el estado de “conmoción exterior” y ordenó el despliegue del comando de defensa integral.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, reportó ataques con misiles desde helicópteros estadounidenses, incluso en zonas civiles de Caracas y en estados como Miranda, Aragua y La Guaira. Autoridades locales informaron de explosiones cercanas a instalaciones estratégicas como Fuerte Tiuna y la Base Aérea de La Carlota, además de cortes de energía eléctrica en distintos sectores de la capital.
Medios estadounidenses citaron fuentes oficiales que indican que la decisión se tomó días atrás y que el Pentágono aguardó condiciones meteorológicas favorables. De forma paralela, se emitió una restricción al tránsito aéreo sobre el espacio venezolano.
En el plano internacional, Colombia expresó preocupación por la escalada regional; Cuba e Irán condenaron la acción por considerarla una violación al derecho internacional; Argentina celebró la captura anunciada por Trump. En Estados Unidos, legisladores demócratas cuestionaron la legalidad de la operación y advirtieron sobre sus consecuencias.
Mientras tanto, el gobierno venezolano anunció que llevará el caso ante la ONU, en un contexto de máxima tensión política y militar en la región.



